lunes

Lo que me enseñó mi hermano


Tengo suerte de tener un hermano mayor, durante mi infancia, lo seguía a todos lados y pensaba que él era capaz de todo. Al ser mayor, más alto y (hasta ese momento) más sabio, era insuperable... Gracias a él aprendí a leer a los 3 años, porque me sentaba cerca cuando estaba con su Coquito. Gracias a mi hermano, conocí los rincones donde mi papá escondía los chocolates, aprendí como inventar canciones para lograr que nos llevaran a tomar helados y sobre todo, aprendí que yo sola podía defenderme.

Mi hermano me lleva 1 año 9 meses (sacando cuentas descubrí que el día de su primer cumpleaños mis papás celebraron de más) y siempre ha sido más alto y fuerte que yo, por ello hasta mis 6 años lo admiraba y seguía sabiendo que nada malo me iba a pasar si estaba a su lado.

Tengo 2 primos mayores que vivían al costado de mi casa, así que mis juegos eran todos masculinos y claro siempre terminaba moreteada, con algo de sangre o corriendo a mi casa porque mi primo, 7 años mayor, me había pegado. Si así era el juego, no podía exigirle a mi hermano que me defendiera...pensaba yo.

Cierto día, cuando recién entré al colegio, apareció el matoncito de clase, un niño malcriado al que todos le tenían miedo. Y que no tenía mejor diversión en los recreos que levantarles la falda a las chicas. A mí, no me había tocado esa parte todavía, porque siempre lo miraba con mala cara o le gritaba que no se me acerque, pero sabía que ese truco no me iba a durar mucho tiempo.

Cuando vi que llegaba mi tiempo, le conté en el desayuno a mi papá para que me ayudara a solucionar mi problema. Y no se le ocurrió mejor cosa que decirle a mi hermano que vaya a defenderme. Yo estaba feliz, mi ídolo iba a defenderme y el niño levanta-faldas no iba a poder molestarme más. En el recreo, mi hermano iba a ir a mi salón y yo debía decirle quién era el pillo...

Así pasó, pero el plan falló: Mi papá no contaba o nunca me preguntó por la edad o tamaño del niño. El era mucho más alto que mi hermano y 1 año mayor, yo no sabía que existía la palabra repitente. Mi hermano regresó a casa con un ojo morado y yo con la firme idea de encontrar como defenderme sola.

Esa tarde fui a buscar a mi primo mayor y le pedí que me enseñara a defenderme. Practicamos toda la tarde y me enseñó un par de patadas de taekwondo y como dar puñetes correctamente. Al día siguiente me olvidé de la falda y me fui directo al matoncito... "deja de fastidiarnos" le dije, "cállate enana" replicó. Y se acercó con intensiones de levantarme la falda, fue ahí cuando mi pie llegó a su mandíbula y se sentó en el piso a llorar. Desde ese día, no hubo más levantadas de falda y todas las chicas de mi salón me adoraron. Claro que ahora los chicos me temían, pero valió la pena...

Mi hermano nunca ha sido muy ágil. Entre las grandes cualidades que tiene, la destreza física no es una de ellas. Pero siempre le agradeceré el enseñarme que no puedo esperar que un hombre salga en mi defensa.

1 comentarios:

Lorena Flag dijo...

¡Qué lindo! Yo no tengo hermanos mayores ni primos mayores. Tengo un hermano menor y todos mis primos son menores que él. Siempre quise tener un hermano mayor... pero no para que me defienda... para que me presente a sus amigos :D jejeje. Espero que algún día mi hermano escriba algo así de mí... o mi hija de su hermano.
¡Gracias por el relato Dita! :D

Publicar un comentario en la entrada